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    Obediencia en perros

    ¿Los perros tienen que obedecer sin excepción y en todos los contextos a sus propietarios? Aunque probablemente sería lo más deseable para la mayoría de cuidadores, no se corresponde con la realidad. Conseguir que un perro obedezca a sus propietarios no depende solamente de la educación que reciba, sino también de otros aspectos que muchas veces no se tienen en cuenta. 

    Introducción

    La obediencia en perros se puede entender de varias formas; en primer lugar, puede referirse al hecho de ejecutar comandos específicos en contextos concretos, ya sean de entrenamiento o de trabajo. Por ejemplo, la obediencia básica suele implicar un entrenamiento en el que el perro aprende a realizar unas acciones determinadas (como sentarse, tumbarse, ir hacia la persona, etc.) bajo unas señales verbales, a las que generalmente denominados comandos. El uso y las ventajas del empleo de la obediencia básica son limitadas, y no debería recomendarse su aplicación permanente o prolongada en perros de compañía; de lo contrario, estaríamos creando un entorno artificial donde el animal se sentiría constantemente presionado. Así, por ejemplo, en un contexto de paseo, debería limitarse mucho el uso del comando “junto”, el cual fuerza al perro a caminar al lado del cuidador, y más bien debería ceñirse a aquellas situaciones concretas que requieran ejercer un especial control sobre el animal (ej: situaciones de excitación o de prevención de daños a otras personas o animales).

    En segundo lugar, la obediencia en perros puede referirse también de forma implícita, a mostrar un comportamiento en general educado, adecuado y no problemático, así como al acto en sí de “obedecer”, con lo que se incluiría acatar y cumplir las indicaciones provenientes de los propietarios. Dicho de otra forma, se entendería que un perro obediente es aquel que posee la aptitud o capacidad de atender usualmente a las demandas de sus propietarios para comportarse de forma adecuada.

     

    Análisis científico: Vínculo entre las personas y los gatos

     

    El perro obediente: ¿aptitud o voluntad?

    Seguramente habremos comprobado que incluso los perros que suelen atender y cumplir sistemáticamente las indicaciones de sus propietarios, en ocasiones -o de forma puntual- pueden dejar de hacerlo.

    Esto suele pasar básicamente en las siguientes situaciones:

     

    • El animal se ve altamente motivado por realizar algún comportamiento alternativo (la motivación de consumarlo es mucho mayor que la de obedecer al propietario). Esto puede pasar por ejemplo a un perro que pasea suelto que no acude a la llamada porque está siguiendo un rastro interesante.
    • El coste de cumplir la instrucción es demasiado elevado. Por ejemplo, un perro puede declinar ir a por la pelota después de que el propietario se lo pida, simplemente porque se le haya lanzado muy lejos.
    • Circunstancias que impiden al animal concentrarse de forma suficiente para atender a las demandas de sus propietarios. Esto puede pasar cuando el perro está distraído por algún motivo (ej: durante el paseo, mientras está observando a otros perros) o está experimentando un estado emocional que dificulta su concentración (ej: excitación durante el juego, miedo intenso por ruidos, etc.).
    • El perro está cansado, ya sea física o emocionalmente. En estos casos es frecuente que se muestre poco activo y le cueste obedecer a instrucciones concretas.
    • El perro no entiende o no sabe hacer lo que se le está pidiendo. A veces los propietarios insisten en pedir al animal comandos que no entienden, o que no tienen suficientemente aprendidos, en la mayoría de ocasiones porque no se les ha enseñado adecuadamente.

     

    De todo lo anterior podemos concluir que las circunstancias en las que se ve envuelto el perro en cada momento pueden influir en gran medida en su respuesta a la hora de atender y cumplir instrucciones de sus propietarios. Por tanto, uno de los requisitos para promover la obediencia en perros será proporcionar el entorno óptimo para obtener la máxima concentración y motivación por parte del animal.

     

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    ¿Qué aspectos influyen en la obediencia en perros?

    Además de las características del entorno, existen otros aspectos que pueden influir en la capacidad de un perro para responder satisfactoriamente a las demandas de sus propietarios.

    • Como se ha mencionado, la motivación del animal para realizar el comportamiento deseado es un factor importante, especialmente si este comportamiento compite con otros que pueden generar una expectativa de resultado más elevada. En este sentido, el uso de reforzadores como la comida o juguetes es fundamental, siempre escogiendo el tipo de reforzador según las preferencias individuales de cada perro.
    • Los factores individuales, como el temperamento del animal, tienen también un papel significativo, puesto que rasgos como la entrenabilidad, la estabilidad emocional o la excitabilidad o si el animal es muy activo,  pueden determinar la tendencia cognitiva y conductual del perro.
    • Por último, pero no menos importantes, algunos aspectos acerca de la relación entre el perro y sus propietarios ejercerán también una notable influencia. Entre ellos:
      • El estilo y prácticas educativas empleadas por la familia. Una educación basada en el castigo provocará en el animal emociones negativas, falta de confianza y conductas fruto de la presión y el miedo. Esto reducirá la motivación del perro a obedecer, y, por el contrario, tenderá a evitar acercarse o interaccionar con la familia.
      • El tipo de vínculo entre familia y perro. Un vínculo fuerte reforzará la obediencia, ya que fomentará que el perro se sienta seguro y confiado cerca de sus propietarios. El soporte emocional, el uso sistemático del refuerzo positivo, el manejo amable y una educación consistente son herramientas que ayudan a fortalecer el vínculo entre el perro y sus propietarios.
      • Un sistema de comunicación efectivo entre la familia y el perro. Para que al animal le llegue correctamente la información de lo que le piden sus propietarios debe existir una comunicación clara y eficaz. El lenguaje corporal, así como los gestos y el tono de voz, son elementos fundamentales que los miembros de la familia deben emplear adecuadamente para comunicarse de manera satisfactoria con el perro. Y a la vez, la familia debe ser capaz de atender y comprender el lenguaje corporal y otros signos de comunicación del perro. 

     

    Conclusiones

    La obediencia en perros debe ser entendida como la capacidad espontánea y natural del animal para comportarse de forma adecuada y deseable para sus propietarios. Esta capacidad es variable según el individuo y las circunstancias en las que pueda encontrarse, y depende de numerosos aspectos referentes al animal, al entorno y a la familia. 

     

     

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    Preguntas

     

    ¿Es útil utilizar los servicios de un veterinario etólogo para educar a los perros de mis clientes?

     

    Sí. Debería ser el primer paso antes de remitir a la familia a cualquier servicio de educación canina, ya que previamente es necesario valorar el comportamiento general del perro y los posibles problemas (incipientes o ya establecidos) de convivencia con la familia o con su entorno. De esta forma, si en este punto el veterinario especialista detecta conductas problemáticas puede prescribir trabajos de modificación de conducta específicos a realizar por el educador/a.

     

    ¿Es conveniente castigar al perro adulto si no obedece?

     

    El castigo (verbal, nunca físico) es una estrategia educativa que debería aplicarse de forma muy limitada y en situaciones muy concretas. En concreto, enfadarse con el perro porque no obedece no es efectivo y puede deteriorar la relación entre el perro y la familia.

     

     ¿Es positivo utilizar collares de obediencia para el paseo?

     

    Cualquier tipo de collar que genere molestias físicas o dolor estará contraindicado, y, además, con la nueva ley de protección y bienestar animal (7/2023) su uso queda totalmente prohibido. En la mayoría de los casos, con un manejo adecuado de correa y proporcionando un entorno favorable podremos conseguir reducir muchos de los comportamientos no deseados durante los paseos.